Intenta adaptarte al ritmo de su pelvis, y un consejo: mantén la cabeza hacia abajo con la nuca relajada. De esa forma los músculos de la espalda estarán flexibles y podrás seguir sus embites con todo placer.
Cuando estés a punto de alcanzar el orgasmo dile algo para hacérselo saber y, si quieres llegar a nota, contrae los músculos pubococcígeos para lograr una fricción añadida sobre su pene que aumentará la intensidad de las sensaciones. Luego, echa tus brazos atrás y sujétale por el trasero para que su penetración sea más profunda.
El lema es: despacio pero sin pausa. Empieza por un buen masaje. Colócate detrás de él, de forma que sienta el roce de tus pechos contra su espalda. Acaríciale el torso y masajéale el pecho con un poco de aceite aromático. Rózale los pezones y ve descendiendo lentamente tus manos hacia su abdomen y sus muslos. Deténte en los testículos. Dedícales tiempo y caricias suaves mientras con la otra mano, te deleitas con su pene.
Cuando os acostéis en la cama, podéis tumbaros de lado, en la posición de la cuchara. Levanta tu pierna y apóyala sobre su muslo, y con cuidado, guía su pene hacia tu vagina. Para quienes quieran conseguir puntos extra de placer, he aquí un truco: haz una uve con tus dedos corazón e índice, colócalos sobre tu vagina y acompaña los movimientos de empuje de tu chico con pequeñas presiones de tu mano sobre tu sexo.
Frótate lentamente contra él, deslizándote sobre su vientre y trazando un ocho imaginario con tus movimientos.
Durante los juegos previos, túmbate boca arriba, con las piernas separadas y los brazos por encima de tu cabeza (detrás de la nuca o agarrando la almohada). Es un gesto claro de que te ofreces a él y eres toda suya. Invítale a que se deslice sobre ti y te penetre.
Sube las piernas y apoyalas sobre sus hombros. Así, podrá cogerte por los tobillos y buscar el ángulo más idóneo para que disfrutéis los dos.
Antes de que te penetre, abre las piernas y levántalas. De esta forma él tendrá más margen de maniobra para combinar movimientos cortos con otros más profundos durante la penetración.
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